Jaime Micha y Alan Micha participaron en la cuarta edición del Premio Félix Candela, un concurso dirigido a arquitectos jóvenes que propone reflexionar sobre la disciplina desde una escala más abierta y especulativa. Para la oficina, este tipo de instancias representan una oportunidad para ensayar ideas, dialogar con otros colegas y ampliar el campo de exploración más allá de las condiciones de un proyecto construido.
En este contexto, el proyecto Ojuela: un sueño comunitario plantea una aproximación al habitar a partir de lo existente. Situado en un antiguo asentamiento minero, el ejercicio parte de una lectura cuidadosa de sus capas históricas y materiales, reconociendo en ellas una base activa para imaginar nuevas formas de organización colectiva.
La propuesta articula un nuevo poblado que se configura sobre lo construido, integrando ruinas, topografía y estructuras contemporáneas en un mismo sistema. A través de una composición que alterna elementos arraigados al terreno con otros que emergen verticalmente, el proyecto busca establecer un equilibrio entre permanencia y transformación, entre memoria y proyección.
El proyecto fue reconocido como finalista en esta edición, consolidándose como un ejercicio que entiende la arquitectura como una herramienta para reconfigurar contextos complejos a partir del tiempo, el paisaje y las preexistencias.
Puedes leer un ensayo que escribimos sobre la propuesta aquí.