En Archetonic colaboramos arquitectos que venimos de momentos generacionales distintos, y nuestro lenguaje de encuentro es el dibujo. Pero no dibujamos igual.
Dibujamos con rigor y con libertad. Dibujamos en papel y en máquinas. En dos dimensiones y en tres. Con la mano, con vectores, con píxeles y con parámetros. Esquemas estáticos y en movimiento. Dibujamos para edificar y para demoler. Dibujamos para enajenarnos de lo práctico y de lo concreto. Dibujamos para soltar un mal día, para desarrollar una idea inquietante o simplemente para dejar que la ansiedad escape de nuestros dedos y se impregne como grafito en el papel. El dibujo es nuestra forma básica de comunicación, entre nosotros y con los demás.
Diseñamos desde modelos digitales, organización en capas y archivos compartidos que facilitan la colaboración. También dibujamos en restiradores, con papeles superpuestos, líneas que se calcan, se corrigen y se vuelven a trazar hasta que una idea logra sostenerse. Nuestro archivo está compuesto de croquis a mano alzada, dibujados con impulso y autenticidad, y de geometrías tridimensionales explotadas, dibujadas con rigor, persistencia y revisiones exhaustivas.
En el estudio conviven esas dos formas de aproximarse al dibujo. El trazo a mano es una extensión directa del pensamiento: un espacio donde la idea todavía está en construcción y puede desviarse. A la par, una aproximación más reciente, donde el dibujo se construye desde sistemas, datos y geometrías controladas.
Hay dibujos que buscan, otros que manifiestan y otros que definen. Entre ellos ocurre el proyecto.